domingo, 7 de septiembre de 2008

Ni siquiera sé cómo titularlo


A principios de este año, cuando aún no estaba Ikki en mi vida, pensé en quedarme un poco más de tiempo en esta ciudad, en verano, buscando mi primer trabajo en un hospital tras los estudios, en lugar de volver inmediatamente a mi ciudad. Poco después conocía a Ikki, algo después se terminaba el curso, un poco más tarde tenía una terrible crisis en la que estuve a punto de romper con Ikki por las dudas que tenía y la angustia que sentía (lo contaba todo en la entrada titulada "Ikki")...

Pero la crisis, gracias al cielo, pasó. Volví a sentirme a gusto con Ikki, encontré trabajo en un hospital y todo siguió su curso.

El verano ya se termina, y ahora siento como otra vez las dudas empiezan a asaltarme. Básicamente, tengo muchísimas ganas de volver a mi ciudad, esta vez ya para quedarme. En el hospital, como ya he escrito en el blog, he pasado momentos duros, y ahora que pronto se cumplirán tres meses creo que la conclusión que saco es que no he cuajado allí. El otro día bajaba una supervisora a echarnos una mano. Estábamos allí una compañera igual de nueva que yo, y yo. Pero la supervisora, como ya ha hecho otras veces, me miraba a mí exclusivamente y me preguntaba cómo estaba y si podía ayudarme en algo. Son preguntas muy típicas que a veces se hacen por hacer, pero ella me las preguntaba con la intención original y verdadera de ambas. Otra supervisora del hospital también se ha comportado conmigo con ese mismo cuidado y atención. El que le dedicas a alguien que piensas que no "llega".

Me dejo la piel en el hospital, y lo hago a costa de dedicar todas mis fuerzas a hacer el trabajo todo lo rápido y bien que puedo. Pero el hecho es que casi siempre salgo más tarde que mi compañera, sea quien sea, y que ese esfuerzo también implica que no soy lo simpático que podría ser (sin ser yo nunca la alegría de la huerta, claro), porque si me pusiera a charlar tranquilamente, entonces sí que las horas extra subirían como la espuma.

En mi ciudad la demanda de enfermeros es mayor, y con suerte podría encontrar empleo en un hospital público, donde el trabajo estaría más repartido entre más profesionales, no habría que perder el tiempo con determindas acciones obligatorias en un privado, etc.

Pero está Ikki. La carrera de Ikki no es de las que te aseguran un empleo al terminarlas. Aquí tiene un empleo bastante seguro, pero no sé si podría encontrar otro allí. Además, el hecho de pedirle que abandone su ciudad, su familia, sus amigos... ¿Y si una vez en mi ciudad la cosa sale mal? Y eso dejando de lado el tema de la vivienda. ¿Buscaríamos un piso y daríamos el paso de vivir juntos de repente?

Nunca me había sentido así en mi vida. Como partido por la mitad, entre el deseo de seguir con él, y las ganas enormes de cambiar de vida...

5 comentarios:

Maribel dijo...

Pues tienes un dilema... quizá te sirvan algunas ideas, es difícil tomar decisiones, pero cada uno tiene que tomar las suyas propias, incluido Ikki... Después de haber decidido conjuntamente con una pareja que yo tuve, con la que llevaba conviviendo tres años y medio, que nos ibamos a trasladar de ciudad, él decidió por mí que no me podía "pedir" tal cosa, por si salía mal... Y ahí terminó todo. Mal.
Igual es el tipo de cuestiones para hablarlas con él directamente, contándole cómo te sientes.
En cualquier caso, procura no obsesionarte, la vida no es tan grave, solo hay que dejarla fluir (como si eso fuera fácil).
Un beso, Ronan

israel dijo...

Es una situación difícil sí, imagino que echarás de menos tu ciudad... la de veces que he deseado largarme de mi ciudad y cuando he estado lejos, la he echado de menos.

Supongo que también estás así, nostálgico, por el hecho de que lo estés pasando mal en el hospital, quizá eso te hace querer irte de allí.

Date un poco de tiempo e intenta comentárselo a él, dile que echas de menos tu ciudad, no sé, para él sería difícl dejar su ciudad pero también lo es para tí.

En fin, un saludo, espero que el verano te haya ido bien.

Ronan dijo...

La verdad es que no he sido capaz de decirle nada, porque tengo miedo de que cuando se lo diga entremos en una fase que no tenga vuelta atrás. Tengo miedo de lo que le pueda pasar a él, de lo que puedan sentir sus padres (se sentirán fatal, claro, y yo voy a ser el que aleja a su hijo de ellos)... Así que por ahora no le voy a decir nada y voy a seguir viendo cómo va la cosa. Pronto me dirán en el hospital si me renuevan el contrato o no (me tiene esto que no paro de darle vueltas), y eso influirá mucho en el futuro. En fin... gracias, Maribel e Israel. Un abrazo

Anónimo dijo...

Yo te comprendo, en el sentido de que yo estoy en un momento en el que necesito cambiar de aires y moverme a otro sitio. Me voy a Italia, sabes? xD Y por eso no me he planteado ultimamente tener relacion de pareja en España, así que no me puedo imaginar el lío que tendrás en la cabeza... si ya es difícil de por si el tener que cambiar, llevando ese peso en la conciencia tiene que ser la leche... en fin, ánimo

Leolo dijo...

te haces mayor ronan. supongo que a todos nos toca esa decision alguna vez en la vida. yo aun soy joven asi que prefiero no darte consejos de algo que tengo ni idea pero espero impactante ver como se desarrollan los acontecimientos.

animo!