miércoles, 21 de noviembre de 2007

La atracción física y el amor


Después de un tema tan poético como el del último día, hoy toca algo muy concreto de mi vida actual. Lo voy a contar sin rodeos: desde que hace ya muchos meses tuve mi último desengaño sentimental, sentí un inmenso (y desproporcionado) dolor que me ha hecho sufrir en muchos momentos y que ha impregnado mi vida desde entonces, aunque lentamente parezca disiparse.


Me siento, hoy en día, como un ser asexual. Ni gay, ni hetero. No siento verdadera atracción por nadie. A veces veo por la calle a hombres que me parecen lejanamente atractivos (y ocurre poco a menudo), y es como si sintiera un lejano eco de algo parecido a la atracción. Algo muy débil. Quien lea esto puede pensar que soy un imbécil exigente a quien nadie le parece que da el nivel, pero no es así. De hecho, mis amigos se suelen sorprender del tipo de chico que me gusta, porque se aleja bastante del canon. No es tan raro: suelen entrar en el perfil de lo que se llama en el argot un oso, o sea, un hombre más bien grandote, sin depilar, quizás con barba y con aspecto varonil. Sé que gente con el mismo gusto que yo hay muchos, pero por alguna razón ninguno de ellos está a mi alrededor, y de ahí las caras de extrañeza de mis amigos. A muchos, los que me parecen guapos les resultan totalmente carentes de interés. Lo mismo me ocurre a mí con el prototipo de los demás: le veo y puedo entender que a otras personas les resulte Orlando Bloom atractivo, pero a mí me deja totalmente frío.


Damián era un perfecto prototipo de oso. Físicamente, aunque sea horrible decirlo, era quizás el hombre de mis sueños hecho realidad. Me cuesta imaginar a alguien que me pueda atraer igual o más (PERO tengo la esperanza de que así ocurra). Y que este cuerpo envuelva una persona noble, inteligente, culta y en quien poder confiar, pues es ya como el triple salto mortal.


Aproximadamente desde la primavera pasada, he hecho un nuevo amigo a quien aprecio enormemente y que me hacer sentir verdaderamente afortunado de haberle conocido. Es una persona asombrosa, y casi no me creo la suerte que tengo de que este chico inteligente, sensible, habilidoso, buena persona y con carácter me haya elegido como amigo, y es más, me considere uno de sus mejores amigos y... bueno, de cierta manera me ha dicho, rozando la explicitd, que me quiere. Ya no solo como amigo.


A ratos, he sentido como un arranque de sentimientos por, vamos a llamarle, Terry. Estoy seguro de que si yo y Terry comenzásemos a salir juntos, muchos de mis problemas y obsesiones con los anteriores intentos de pareja no existirían: sé que Terry me conoce bien tal como soy, me ha visto en momentos malos y buenos, me aprecia como persona por encima de todo lo demás que pueda sentir, y sé que es romántico y cuidadoso. En fin, podría estar seguro de él y por una vez no sentir que en cualquier momento me pegaré un hostión tremendo cuando Fulanito me conozca un poco más, se le pase la ilusión al tiempo que la mía aumenta, y corte conmigo en el momento de más vulnerabilidad. Terry no se aburre conmigo y me conoce de verdad... mucho más que otros que sin embargo me conocen desde hace más tiempo.


Pero... Terry no me atrae. No sé si quizás todo proviene del físico. Sé que suena tonto y superficial, pero si de ser sincero se trata, esto es así. Terry es un chico normal, que tiene bastante éxito a la hora de ligar. Pero la verdad cruda es que no es mi tipo de chico. Como dije antes, a veces, sin embargo, siento un arranque de sentimientos por él, y pienso que quizás estoy rcorriendo el camino inverso y me estoy enamorando de él puramente por la persona que es. Pero igual que este sentimiento surge... desaparece. Es como una oleada inconstante, viene y va. Quizás por mucho que a menudo se discuta, el físico importa totalmente, y una pareja no se puede cimentar sobre un vacío de "sentimientos físicos", por así decirlo. Por otro lado, Terry es un chico poco trasnochador, sano de costumbres, más centrado y menos bohemio y cervecero de los que me atraen siempre... Todo esto contribuye a hacerle menos atractivo a mis ojos.


No lo sé :(


La entrada de hoy termina sin sacar ninguna conclusión, porque no la tengo realmente...

lunes, 5 de noviembre de 2007

Elige tu nube


Recientemente descubrí que existen personas que se dedican a perseguir nubes. Así de poético... viajan por el mundo, sacan fotos de formaciones extrañas y bonitas, y las comparten. Algunos incluso usan aviones sin motor (planeadores?) para hacer surf sobre ellas. Una de las más bonitas y espectaculares es la Morning glory ("Gloria matutina", la han traducido... a mí no me gusta demasiado cómo suena la traducción...), que tiene forma de tubo, y se alarga a lo largo de kilómetros en un cielo vacío. Había una foto en el periódico este domingo, y era verdaderamente preciosa.

El cielo y las nubes en concreto son una de las pocas cosas bonitas de la naturaleza que podemos ver en cualquier sitio de la tierra, no cuesta dinero y no necesitas nada en especial para poder apreciarlo. Simplemete levantas tu cabeza por encima de los edificios y los árboles y... ahí está. Puede ser que te guste mucho una nube concreta, o una disposición de todas ellas en el cielo en un momento determinado. Si esto pasa, puedes sacarle una foto, quizás, o grabarlo en tu memoria. Pero en ambos casos, en realidad no podrás poseer eso que aprecias, y muy pronto desaparecerá para siempre.

Igual que las cosas que amas en la vida cotidiana.

Puede ser que las nubes duren menos tiempo del que duran la mayoría de las personas que queremos, de las situaciones en las que estamos felices en nuestra vida, pero en definitiva por mucho que ames algo, un día ya no estará. Vamos por nuestras vidas buscando cosas que nos hagan felices: amigos, familiares, esa persona, un trabajo que nos llene, una casa bonita en la que vivir, tiempo para hacer lo que te gusta; igual que los cazadores de nubes van buscando la combinación de condiciones climatológicas que hacen surgir la nube que desean ver. Y cuando alcanzamos esos momentos de felicidad absoluta, lo único que podemos hacer es cuidarlos lo más posible, y sacarles una foto en nuestra mente. Porque hagamos lo que hagamos, un día se marcharán.

Ya ves, hoy ha tocado una entrada poética y un poco melancólica. Aquí, fotos y vídeos de nubes:

http://www.youtube.com/watch?v=e0kkIUozMEE

http://www.cloudappreciationsociety.org/