Mi amigo Eric, de pronto, me enseñó un video-montaje de fotos que había realizado un antiguo compañero de clase. Salía mucha gente de la carrera (éramos muchísimos), en fiestas, en bares... Hacia la mitad del vídeo empecé a pensar que yo no iba a salir, porque según las fotos iban pasando, alguna gente se iba repitiendo y yo no salía. Mi amigo, un poco insensiblemente por su parte, dijo de pronto: "No has participado mucho en la carrera". No supe muy bien qué decir.
Mentiría si dijera que no me dolió, pero por otro lado pensé que realistamente nunca me sentí muy unido a aquel grupo de gente. A un grupo de entre ellos les guardo cariño, y a un sub-grupo a su vez de estos les tengo más cariño y seguimos en contacto aunque ya no estemos en la misma ciudad. Pero digamos que al grupo "principal" grande de la clase nunca me sentí próximo.
No sé si Eric me enseñaba este video para decirme algo indirectamente, o si era solo una curiosidad (es de esta gente que pasa mucho rato en facebook, messenger y etc) y el comentario le surgió espontámeamente. El caso es que... sorpresivamente aparecí por fin en una de las fotos, una foto grupal donde no es que pintara mucho de todas formas. Y para más sorpresa aún aparecía en los "créditos" del video. Y me sentí un poco mejor, ya ves, pero pese a todo esto me dio pie a pensar muchas cosas...
Una amiga bloguera, Maribel, que hace mucho que no escribe, más de una vez me dijo que me haría daño a mí mismo mientras siguiera comparándome con los demás, cosa que hago mucho realmente y que no me sirve de nada. Me comparo, me comparo intensamente y eso me hace dudar y pisotear mi autoestima. Una parte de mí quisiera haber sido popular y salir más en esas fotos. Y otra parte me dice que yo con esa gente no tenía nada que ver y que hacerte amigo de gente que no es nada afín a ti además de no aportarte mucho... en ocasiones te hace daño. Porque es un constante enfrentamiento a tus verdaderos sentimientos y a tu verdadera personalidad. Y además recuerdo a otra gente de la clase que tampoco aparecen en esas fotos y sin embargo parecían gente feliz. Lo más importante de sus vidas ocurría fuera de aquellas clases y aquellas fiestas, y la gente más importante de sus vidas no eran los de la clase. Igual que yo, vamos.
Pero me queda siempre esa vocecita que te dice que estás mal, que eres defectuoso por no ser más parecido a la mayoría. Es difícil acallar esta voz cuando las situaciones que te hacen pensar esto son inevitables en el día a día. Quizás me ha tocado ser de un subgrupo de personas que que casi siempre van a estar en los márgenes, conm gustos, opiniones y maneras de pensar que casi nadie comparte. El hecho mismo de usar internet para escribir en un blog ya es una rareza, porque a mi alrededor veo que la gente lo usa casi exclusivamente para colgar o mirar fotos en facebook, ver videos y pelis y entrar al messenger. No sé de nadie que lea páginas, que lea la wikipedia, que escriba, que vea pelis que no sean sólo taquillazos. Me siento un perro verde y me agobia =/
lunes, 11 de octubre de 2010
lunes, 30 de agosto de 2010
Betty está sola
Mi amiga Arianna es guapísima, tiene estilo vistiendo, es simpática y posee una inteligencia afilada.
Ayer nos hablaba de una nueva compañera que tienen en su trabajo. La chica es algo así como Betty la fea: tiene una voz ridícula y aguda, carece de estilo vistiendo, es torpe para aprender y por lo que cuenta parece que es poco inteligente (en esto quizás Betty no fuera igual; no ví mucho la serie pero creo que la protagonista si algo no era es tonta). Encima parece que sus habilidades sociales dejan un poco que desear, porque les ha contado cosas muy personales que resultan inadecuadas. Quizás lo hizo tratando de ganarse la simpatía de sus compañeras (esto ya son suposiciones mías), pensando que si revelaba algún problema íntimo las otras empatizarían con ella y se integraría por fin. Error...
Empecé riéndome con su imitación. Sin embargo, en algún momento empezó a resultarme deprimente la anécdota. Si te pones por un instante en su piel, es horrible. Es fácil estar del lado de la mayoría popular y sentirnos todos unidos y superiores machacando todos juntos a Betty, la presa fácil, la oveja en la manada de lobos. En mi primer trabajo de enfermero yo también fui Betty. Mis compañeras eran todas rápidas, inteligentes, populares, guapas (bueno, no todas eran guapas ni inteligentes, pero lo compensaban con un carácter fuerte y el poder que te da estar integrado). A mí me costaba sudor y lágrimas (cuando no las tenía delante) llegar al final del turno con la impresionante carga de trabajo que había en ese hospital y el escaso compañerismo que había, al menos conmigo. Fue un contrato por sustitución de tres meses. Solamente su "breve" duración y el apoyo de Ikki impidieron que no acabase completamente destrozado.
Arianna quizás nunca ha experimentado lo que es ser Betty y probablemente nunca lo hará. Cuando la historia comenzó a hacerme sentir mal, traté, tibiamente, de decirle que quizás la chica sólo trataba de congraciarse con ellos y que igual se sentía sola, pero no puse mucha convicción, porque Arianna es mi amiga y a esta chica ni la conozco, por lo que me avergüenza adoptar el rol del pepito grillo santurrón. Lo de siempre, vamos. Quizás si yo hubiera sido amigo o familiar de Pinochet, le habría reído las gracias mientras él explicaba cómo sus militares torturaban a gente, y ninguno nos hubiéramos atrevido a oponernos a él abiertamente. Hasta que años más tarde el mundo nos juzgara, y entonces, sólo cuando la mayoría y los poderosos ya no estuvieran de nuestro lado, seríamos capaces de reconocer abiertamente que aquello era atroz, y que nosotros simplemente dejamos que ocurriera.
Cada día estoy más convencido de que el mayor acto de valentía del mundo no es ser bombero, policía, etc; sino nadar contra la corriente y exponer tu opinión y tus sentiminetos a riesgo de ser marginado por todo el mundo, empezando por quienes más te importan.
Ayer nos hablaba de una nueva compañera que tienen en su trabajo. La chica es algo así como Betty la fea: tiene una voz ridícula y aguda, carece de estilo vistiendo, es torpe para aprender y por lo que cuenta parece que es poco inteligente (en esto quizás Betty no fuera igual; no ví mucho la serie pero creo que la protagonista si algo no era es tonta). Encima parece que sus habilidades sociales dejan un poco que desear, porque les ha contado cosas muy personales que resultan inadecuadas. Quizás lo hizo tratando de ganarse la simpatía de sus compañeras (esto ya son suposiciones mías), pensando que si revelaba algún problema íntimo las otras empatizarían con ella y se integraría por fin. Error...
Empecé riéndome con su imitación. Sin embargo, en algún momento empezó a resultarme deprimente la anécdota. Si te pones por un instante en su piel, es horrible. Es fácil estar del lado de la mayoría popular y sentirnos todos unidos y superiores machacando todos juntos a Betty, la presa fácil, la oveja en la manada de lobos. En mi primer trabajo de enfermero yo también fui Betty. Mis compañeras eran todas rápidas, inteligentes, populares, guapas (bueno, no todas eran guapas ni inteligentes, pero lo compensaban con un carácter fuerte y el poder que te da estar integrado). A mí me costaba sudor y lágrimas (cuando no las tenía delante) llegar al final del turno con la impresionante carga de trabajo que había en ese hospital y el escaso compañerismo que había, al menos conmigo. Fue un contrato por sustitución de tres meses. Solamente su "breve" duración y el apoyo de Ikki impidieron que no acabase completamente destrozado.
Arianna quizás nunca ha experimentado lo que es ser Betty y probablemente nunca lo hará. Cuando la historia comenzó a hacerme sentir mal, traté, tibiamente, de decirle que quizás la chica sólo trataba de congraciarse con ellos y que igual se sentía sola, pero no puse mucha convicción, porque Arianna es mi amiga y a esta chica ni la conozco, por lo que me avergüenza adoptar el rol del pepito grillo santurrón. Lo de siempre, vamos. Quizás si yo hubiera sido amigo o familiar de Pinochet, le habría reído las gracias mientras él explicaba cómo sus militares torturaban a gente, y ninguno nos hubiéramos atrevido a oponernos a él abiertamente. Hasta que años más tarde el mundo nos juzgara, y entonces, sólo cuando la mayoría y los poderosos ya no estuvieran de nuestro lado, seríamos capaces de reconocer abiertamente que aquello era atroz, y que nosotros simplemente dejamos que ocurriera.
Cada día estoy más convencido de que el mayor acto de valentía del mundo no es ser bombero, policía, etc; sino nadar contra la corriente y exponer tu opinión y tus sentiminetos a riesgo de ser marginado por todo el mundo, empezando por quienes más te importan.
domingo, 8 de agosto de 2010
Borracho para siempre
A veces me pregunto: la personalidad que nos sale al emborracharnos ¿es la verdadera que llevamos dentro oculta? ¿O lo es la que tenemos al estar sobrios y esa es una versión alterada?
Alguna gente se puede ofender al leer este post, lo sé. Sé que para muchas personas el alcohol es un gran problema, a lo mejor incluso el mayor problema de sus vidas; aquello que ha roto sus familias, etc. No pretendo ofender a nadie diciendo lo que voy a decir, de verdad.
Pasé unos días en el pueblo de Ikki. Para mí, ir a pueblo de Ikki siempre es en cierto modo una prueba a superar, y él es consciente. Yo, que soy tan tímido, me veo expuesto a que un montón de gente me conozca, a las cual tengo que saludar y con la que tengo que ser lo más agradable posible... El grupo de amigos de Ikki es otro gran escollo a superar. Usando una metáfora, si mi grupo de amigos fueran animales, serían algo amistoso y poco amenazador, como un cachorro de perro de buen carácter. Si sus amigos lo fueran, serían... algo rápido, ligeramente amenazador, siempre en manadas muy grandes, con un sentido del humor afilado. ¿Un grupo de perros-lobo? Son inteligentes, mordaces, rápidos mentalmente, ágiles a la hora de poner apodos (a veces apodos sin mala intención, otras... un poco crueles). Hablan a mucho volumen, se ríen a carcajadas, contestan rápido. Su sentido del humor es del tipo de humillar suavemente a alguno del grupo, de ridiculizarlo de alguna manera o recordarle una anécdota humillante que protagonizó. En fin, no estoy diciendo que sean mala gente porque no lo son, es simplemente que son un grupo con una forma de interrelacionarse un poco violenta en sentido metafórico (y de adolescentes, en sentido literal).
El caso es que el primer día que salimos con ellos, el viernes, me lo pasé muy bien. Fui bebiendo y poco a poco llegué a emborracharme. Cuando me emborracho me convierto en la persona que querría ser todo el tiempo: de repente ese duendecillo que controla lo que digo o no digo, que juzga si es apropiado o no, que piensa y piensa en busca de comentarios y bromas que me permitan integrarme en el entorno... desaparece por completo y simplemnte soy. Todo lo hago con espontaneidad, hablo y me muevo sin pensar, desaparecen las dudas, me río con facilidad. Surge dentro de mí una extraña intuición que no sé dónde anda oculta el resto del tiempo y que me permite entender más fácilmente a todo el mundo porque de alguna forma es como si captase sus pensamientos. Me divertí un montón con el, normalmente para mí, difícil grupo de Ikki.
Puede sonar mal, pero me encanta el Ronan borracho, y desearía poder ser así todo el tiempo. Ese es mi pensamiento principal cuando estoy borracho, y en esos momentos no entiendo por qué no puedo atrapar ese estado, esa tranquilidad, y conservarla conmigo todo el tiempo, hasta la mañana después y para siempre. Quizá no estoy descubriendo la pólvora, pero a veces me pregunto por qué necesitan beber personas como, sin ir más lejos, Ikki, que ya son extrovertidas y seguras de sí todo el tiempo.
Al día siguiente volvimos a salir, pero yo estaba cansado y el alcohol ya no me hacía el mismo efecto, además de que otras circunstancias cambiaron un poco. Fue como arrastrarse por el barro. Finalmente, una vez más no he podido aferrarme a ese sentimiento de seguridad y conservarlo. Pero si esa personalidad está dentro de mí, habrá alguna forma de sacarla sin necesidad de beber, ¿no?
Alguna gente se puede ofender al leer este post, lo sé. Sé que para muchas personas el alcohol es un gran problema, a lo mejor incluso el mayor problema de sus vidas; aquello que ha roto sus familias, etc. No pretendo ofender a nadie diciendo lo que voy a decir, de verdad.
Pasé unos días en el pueblo de Ikki. Para mí, ir a pueblo de Ikki siempre es en cierto modo una prueba a superar, y él es consciente. Yo, que soy tan tímido, me veo expuesto a que un montón de gente me conozca, a las cual tengo que saludar y con la que tengo que ser lo más agradable posible... El grupo de amigos de Ikki es otro gran escollo a superar. Usando una metáfora, si mi grupo de amigos fueran animales, serían algo amistoso y poco amenazador, como un cachorro de perro de buen carácter. Si sus amigos lo fueran, serían... algo rápido, ligeramente amenazador, siempre en manadas muy grandes, con un sentido del humor afilado. ¿Un grupo de perros-lobo? Son inteligentes, mordaces, rápidos mentalmente, ágiles a la hora de poner apodos (a veces apodos sin mala intención, otras... un poco crueles). Hablan a mucho volumen, se ríen a carcajadas, contestan rápido. Su sentido del humor es del tipo de humillar suavemente a alguno del grupo, de ridiculizarlo de alguna manera o recordarle una anécdota humillante que protagonizó. En fin, no estoy diciendo que sean mala gente porque no lo son, es simplemente que son un grupo con una forma de interrelacionarse un poco violenta en sentido metafórico (y de adolescentes, en sentido literal).
El caso es que el primer día que salimos con ellos, el viernes, me lo pasé muy bien. Fui bebiendo y poco a poco llegué a emborracharme. Cuando me emborracho me convierto en la persona que querría ser todo el tiempo: de repente ese duendecillo que controla lo que digo o no digo, que juzga si es apropiado o no, que piensa y piensa en busca de comentarios y bromas que me permitan integrarme en el entorno... desaparece por completo y simplemnte soy. Todo lo hago con espontaneidad, hablo y me muevo sin pensar, desaparecen las dudas, me río con facilidad. Surge dentro de mí una extraña intuición que no sé dónde anda oculta el resto del tiempo y que me permite entender más fácilmente a todo el mundo porque de alguna forma es como si captase sus pensamientos. Me divertí un montón con el, normalmente para mí, difícil grupo de Ikki.
Puede sonar mal, pero me encanta el Ronan borracho, y desearía poder ser así todo el tiempo. Ese es mi pensamiento principal cuando estoy borracho, y en esos momentos no entiendo por qué no puedo atrapar ese estado, esa tranquilidad, y conservarla conmigo todo el tiempo, hasta la mañana después y para siempre. Quizá no estoy descubriendo la pólvora, pero a veces me pregunto por qué necesitan beber personas como, sin ir más lejos, Ikki, que ya son extrovertidas y seguras de sí todo el tiempo.
Al día siguiente volvimos a salir, pero yo estaba cansado y el alcohol ya no me hacía el mismo efecto, además de que otras circunstancias cambiaron un poco. Fue como arrastrarse por el barro. Finalmente, una vez más no he podido aferrarme a ese sentimiento de seguridad y conservarlo. Pero si esa personalidad está dentro de mí, habrá alguna forma de sacarla sin necesidad de beber, ¿no?
martes, 6 de julio de 2010
Cinismo o esperanza

Esta mañana me pasó algo que seguramente os haya pasado alguna vez a muchos. Estaba en la cola del banco cuando el señor que estaba detrás de mí empezó a hablarme. "Te gusta leer, ¿eh?" (Yo leía mientras esperaba). "¿Estás estudiando?" "¿De qué trabajas?". Y bueno, preguntas de este estilo. Yo la verdad estaba bastante incómodo por la situación. Quizás soy un malpensado y malinterpreto la situación, pero me parecía que el señor quería ligar conmigo. Se me da muy mal cortar a la gente porque me siento obligado a ser amable y no veo la forma de parar estas situaciones... así que trataba de sonreir y de seguirle la conversación sin mostrar mucho interés pero al mismo tiempo sin mostar claramente desinterés. La verdad es que es difícil cuando al fin y al cabo no me había dicho nada irrespetuoso, en definitiva.
El caso es que la conversación tomó repentinamente un giro filósofico: el señor me explicaba que la gente joven era inconsciente y no se daba cuenta de cómo los gobiernos y las empresas les engañaban y sólo se dedicaban a estar con los amigos y no reflexionar en nada; pero que un día se harían mayores y se verían solos, porque según él, cuando nos hacemos mayores los amigos desaparecen.
No es el primero que dice algo así, y a veces me preocupa esa perspectiva. Él era una de estas personas mayores que han ido desarrollando una visión cínica de la vida y las personas. A veces me parece que crecer en cierta manera consiste en eso, en ir haciéndose más cínico y desconfiado, lo cual me parece deprimente. No es que yo sea una persona de muchos amigos, pero los que tengo los valoro mucho y siempre me entristece mucho cuando la relación con uno se estropea o de diluye. Quiero mucho a Ikki, pero a veces pienso que las amistades si las cuidas pueden ser para siempre, pero las parejas aún con todo el cuidado del mundo se pueden romper. Lo cual es contradictorio con lo que he dicho hace dos líneas, pero en fin.
Mi turno llegó y el de este señor también (en otra mesa), y sintiéndome muy avergonzado, sin saber muy bien qué hacer, me fui sin despedirme. Tenía miedo de que si mostraba mucho interés le enviara una señal equivocada, pero la verdad es que me dio remordimientos irme así.
Y las cosas que me dijo se me quedaron flotando en la cabeza. No es que yo sea la persona más optimista del mundo, pero quiero creer que existe la posibilidad de conservar los amigos para siempre; y que el futuro con suerte no se va a parecer tanto al de las películas de futuros distópicos.
martes, 1 de junio de 2010
Bajo el mar

Si lo piensas, Ariel, la sirenita, tuvo muchísimo valor cuando decidió arriesgarlo todo por poder subir a la superficie y tener una oportunidad de estar junto al príncipe, con la oposoción de todo su entorno. No sólo porque se arriesgaba a perderlo todo si el príncipe no la besaba en el plazo convenido, sino por lo que venía después si finalmente la besaba. Perder una parte de su cuperpo y trasformarla en otra. Abandonar su tierra natal y de hecho no poder volver nunca a ella. Dejar atrás irreversiblemente a su familia y amigos de siempre.
Bueno, es una metáfora exagerada e irreal, pero yo a veces también me siento "bajo el mar". Tiene gracia porque estos días, accidentalmente, me he topado con dos entrevistas de personas que comentaban cómo les encantaba vivir en tal sitio y cómo les costaría mucho irse a otro lugar porque no tendrían tantas posibilidades. Me daban muchísima envidia... La ciudad en la que vivo es, de hecho, mediana, y paradójicamente viene gente a vivir aquí desde varios sitios del mundo por, según sus palabras, lo bien que se vive aquí. Supongo que tu perspectiva cambia cuando te vas a jubilar y lo único que deseas es que tus días pasen tranquilamente.
Pero a mí me gustan las ciudades grandes y con muchas cosas por ver y por hacer, y a veces este sitio me agobia por su casi total ausencia de cultura. Supongo que eso revela de mí que soy una persona muy ambiciosa, pero cuando he visitado una de esas ciudades y veo en cada esquina muestras de todo eso que no está a mi alcance, me entra una lejana sensación de desarraigo. En casi cada esquina parece haber una cartel luminoso que exclama "¡posibilidades!". Revistas gratuitas sobre exposiciones y conciertos de grupos conocidos y extraños en pequeños bares o escenarios grandes, teatro amateur en cafeterías y teatro "normal" en salas, magos, asociaciones, tiendas de todo tipo, gente que se dedica a las aficiones más raras, redes de transporte que permiten prescindir del coche... Y si te cansas de tanto barullo, ahí están los parques.
Los que viváis en una ciudad grande pensaréis que las idealizo y que el día a día es horrible porque hay ruido, contaminación, atascos, etc. Pero de hecho viví durante unos años en una ciudad así, mientras estudiaba, y todo esto que digo lo viví. Y el ruido, aunque a veces molesta, también es un sinónimo de vida. Coger el metro nunca me pareció un rollo, un rollo es no poder disponer de un metro que te lleva a los sitios cómodamente sentado mientras lees un libro (nunca leí tanto como cuando vivía allí; cómo disfrutaba de un buen libro mientras en metro traqueteba). El hecho mismo de conocer a Ikki y a otros amigos fue dado gracias a que, como era una ciudad grande, existía una asociación LGTB a la cual le estoy agradecidísimo por todo lo que me dio.
Quizá sueno desagradecido. El sitio donde vivo me ha dado un buen empleo en época de crisis y la posibilidad de estar cerca de Ikki combinadas... Pero no puedo evitar seguir deseando cambiar de aires.
miércoles, 21 de abril de 2010
Sin más
Hace unos días ha sido noticia la salida del armario de Ricky Martin. Lo anunció en una carta publicada en su página web, donde daba unos rodeos tremendos acerca del valor de ser como eres, encontrar la paz dentro de ti, el amor...
Siendo como es un personaje tan famoso y encima un sex symbol, ha generado mucho revuelo, aunque el comentario que no paro de oír es "pero si ya se sabía". Siempre me ha dado un poco de rabia esa supuesta sabiduría popular de quién es gay y quién no, porque a muchos se les llena la boca afirmando con toda seguridad que fulano o mengano es gay, hasta que un buen día aparece un hijo secreto, una novia de años con la que llevaba una relación secreta por puro deseo de mantener la intimidad... Y entonces toda la tropa de gente que decía "saber" desaparecen. Todos lo sabíamos todo una vez ha pasado.
Pero a lo que iba es a la carta de Ricky Martin... ¿Hacía de verdad falta este despliegue de discurso new age? ¿Hacía falta en realidad ningún discurso ni ninguna declaración? A lo largo de la historia tenemos a personas que han sufrido muchísimo por su orientación, cuando la cosa estaba mucho más cruda que ahora, o en sitios donde no ser heterosexual es un gran problema. No hablo ya sólo de países determinados, sino de pueblos pequeños, barrios conflictivos o directamente familias que carecen de la capacidad de amar a sus seres queridos de forma incondicional, que es en mi opinión la primera y principal cosa necesaria para formar una familia. Un padre que no puede amar a su hijo a menos que este sea un pequeño clon de sí mismo no debería nunca ser padre.
El caso es que estas personas han soportado la cárcel, el destierro, el rechazo de la familia... o bien han logrado salir a flote y se han ganado el respeto de los demás. (Y que conste que pienso que el respeto, en un mundo ideal, no debería hacer falta "ganarlo"). Ser homosexual es algo completamente normal, mundano, carente de interés, igual que ser lituano o francés, ser rubio, alto o bajo; es sólo que algunas personas aún no lo han llegado a comprender.
Me parece perfecto que RM deje de mentir (porque una cosa es no hablar de tu vida personal y otra inventarse novias), pero envolver una cosa tan sencilla de misticismo y magia me resulta ridículo. Ricky se mueve en un mundo donde no va a tener ningún problema grave relacionado con esto, el mayor riesgo que corre es dejar de vender discos y entradas y pasar de ser supermillonario a un poco menos millonario. La verdadera batalla se libra en otros sitios, sin páginas web ni comunicados, sin una gota de glamour, pero sí, a veces, de sangre y lágrimas.
Siendo como es un personaje tan famoso y encima un sex symbol, ha generado mucho revuelo, aunque el comentario que no paro de oír es "pero si ya se sabía". Siempre me ha dado un poco de rabia esa supuesta sabiduría popular de quién es gay y quién no, porque a muchos se les llena la boca afirmando con toda seguridad que fulano o mengano es gay, hasta que un buen día aparece un hijo secreto, una novia de años con la que llevaba una relación secreta por puro deseo de mantener la intimidad... Y entonces toda la tropa de gente que decía "saber" desaparecen. Todos lo sabíamos todo una vez ha pasado.
Pero a lo que iba es a la carta de Ricky Martin... ¿Hacía de verdad falta este despliegue de discurso new age? ¿Hacía falta en realidad ningún discurso ni ninguna declaración? A lo largo de la historia tenemos a personas que han sufrido muchísimo por su orientación, cuando la cosa estaba mucho más cruda que ahora, o en sitios donde no ser heterosexual es un gran problema. No hablo ya sólo de países determinados, sino de pueblos pequeños, barrios conflictivos o directamente familias que carecen de la capacidad de amar a sus seres queridos de forma incondicional, que es en mi opinión la primera y principal cosa necesaria para formar una familia. Un padre que no puede amar a su hijo a menos que este sea un pequeño clon de sí mismo no debería nunca ser padre.
El caso es que estas personas han soportado la cárcel, el destierro, el rechazo de la familia... o bien han logrado salir a flote y se han ganado el respeto de los demás. (Y que conste que pienso que el respeto, en un mundo ideal, no debería hacer falta "ganarlo"). Ser homosexual es algo completamente normal, mundano, carente de interés, igual que ser lituano o francés, ser rubio, alto o bajo; es sólo que algunas personas aún no lo han llegado a comprender.
Me parece perfecto que RM deje de mentir (porque una cosa es no hablar de tu vida personal y otra inventarse novias), pero envolver una cosa tan sencilla de misticismo y magia me resulta ridículo. Ricky se mueve en un mundo donde no va a tener ningún problema grave relacionado con esto, el mayor riesgo que corre es dejar de vender discos y entradas y pasar de ser supermillonario a un poco menos millonario. La verdadera batalla se libra en otros sitios, sin páginas web ni comunicados, sin una gota de glamour, pero sí, a veces, de sangre y lágrimas.
lunes, 29 de marzo de 2010
El retorno del sol
Por fin, dios mío, por fin vuelve a empezar a brillar el sol y se va marchando el frío. No es que viva en un lugar particularmente frío, pero este invierno se me ha hecho el más largo y duro de mi vida. Quizás mi casa no estaba preparada, quizás ninguna en este sitio poco acostumbrado al frío lo esté, quizás este invierno ha sido particularmente duro (¿cuántas malditas olas de frío ha habido?).
Pero todo eso por ahora se va quedando atrás, y ahora cada día por la mañana al subir la persiana noto como se me sube el ánimo con sólo ver esa luz dorada que lo inunda todo, y que dura (¡sí!) horas y horas. Vuelve la ropa de colores, vuelve ver cómo los cristales de los edificios, el mar, las calles, todos resplandecen. Fuera la ropa pesada, fuera los músculos en tensión, fuera despertarse por la noche rígido por el frío. Puede sonar simplón, pero nunca en mi vida había echado de menos tanto el buen tiempo.
Quiero exprimir todo lo que pueda los meses que vienen. Quiero viajar a sitios nuevos, quiero disfrutar de los ratos libres, quiero sonreír mucho.
Lo que contaba en mi anterior entrada fue el resultado de hacer, simple y llanamente, el idiota. Ronan, por si tienes aún algo de seso, guarda esta nota mental: no tiene ningún sentido ahondar en los recuerdos dolorosos. Es una idiotez buscar en google el nombre de los exes. Es una tentación, a todos nos puede pasar, pero hay que tratar de evitar caer en ella.
Con Ikki se alternan épocas de dudas y épocas de felicidad... Quizás está en mi naturaleza tener crisis cada cierto tiempo, quizás él y yo no vayamos a estar juntos siempre, pero en este mismo momento estoy feliz de estar con él, y pienso en todas las cosas que vamos a poder hacer.
Perdonadme por ser tan bipolar :S ...
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