martes, 25 de diciembre de 2007

Sex is in the air


Mis dos mejores amigos viven últimamente una vida sexual bastante movida. (Menudo tema he elegido para un día como hoy... juro que no lo hago en absoluto con ánimo de provocar, es lo que me ha venido a la mente, nada más). Ella, a la que llamaremos Aisha, ha comenzado a serle infiel a su novio desde hace poco tiempo, con alguien de su entorno. Siendo ella mi mejor amiga, vivo casi en primer plano todos los sentimientos y situaciones que siente la persona que es infiel, y no sabes cómo cambia el cuento. Aunque cerebralmente pudiera pensar que es horrible lo que le está haciendo a su novio, lo cierto es que me veo incapaz de juzgarla y sentir de verdad que esté haciendo algo malo. Esto simplemente es algo que le ha ocurrido, y al ser mi mejor amiga, creo que tiendo a ponerme en su piel y no pensar en el novio y lo que sentiría en el lugar de él...


Aisha tiene comportamientos de persona enamorada con su amante, frente a lo que le produce su novio. Cuando habla de su amante, de cómo una llamada o un email bonito la hacen sentirse en paz y estable, mientras que cualquier gesto frío por parte de este chico la hacen hundirse por completo y llorar... Sé perfectamente de lo que está hablando :( En definitiva, está enamorada de su amante, y por su novio siente otro tipo de afecto diferente y menos apasionado. Porque el hecho es que sigue amando a su novio :(


Quien esté leyendo esto, quizá esté pensando que es horrible todo lo que estoy diciendo... Y no he hecho más que empezar.


Rizando el rizo, Aisha, ya estando con su amante, se ha liado con otra chica (Aisha es bisexual). Cuando esto ocurrió, su amante (en calidad de amigo, oficialmente), estaba delante y presenció hasta cierto punto todo lo que ocurrió (todo excepto lo más morboso, claro, que Aisha no es exhibicionista...). Siendo el amante, en teoría uno no puede ponerle límites morales al otro, porque tú mismo como amante estás rompiendo esas normas morales... Pero el hecho es que este chico se sintió celoso. El triple salto mortal: una persona siéndole infiel a su amante con una tercera persona. Las personas somos raras. En medio de toda esta vorágine, la mayor preocupación de Aisha es que su amante la trate, como dije antes, con frialdad. Como ella misma dice, es increíble como después de unos días, todo esta situación se ha "normalizado". Las personas nos adaptamos a casi todo.


Por otro lado, está Terry, del que he hablado antes, que desde hace unos meses vive en una montaña rusa sexual que sólo va hacia arriba (no intentaba hacer un chiste, lo siento...). Emparejados, solteros, supuestos heteros... Este fin de año y los días posteriores los pasará con un chico que conoce de internet. A mí la idea de pasar unas fiestas como las navideñas con alguien que no has conocido previamente en persona me parece rara y un poco, qué se yo, perturbadora. No es por ser moralizante, pero la idea se me hace difícil de digerir...


Ahora voy a hacer un comentario horrible y egoísta: Terry ya me dijo explícitamente que haga lo que vaya y se vaya con quien se vaya, a quien quiere de verdad es a mí y que yo debo saber que él siempre estará ahí para mí. Yo sin embargo no siento ese tipo de amor por él; vamos, no estoy enamorado, sólo te tengo cariño de amigo... Pero no puedo evitar sentirme fatal cuando veo esta vida sexual suya tan intensa y carente de remordimientos. Son celos? Son síntomas de que en mi interior verdaderamente soy una especie de Rajoy pacato que piensa que el sexo sin amor es pecado? Es un avión? Es superman?


A veces me parece que debería callarme, sabes? Callarme y dejar de ser la voz de la conciencia tonta que casi siempre soy, porque en definitiva la gente a mi alrededor vive intensamente y separa honestamente cada cosa en su sitio (el sexo del amor, la pasión del cariño, la amistad del amor), mientras que yo me quedo aquí parado, perdiéndome en divagaciones y sufriendo porque no olvido a Damián y me parece que nadie le va a poder sustituir nunca, y soy incapaz de entender mis propios sentimientos, y digo chorradas sobre el amor de la vida, y bla bla bla. No, no soy un modelo a seguir para nadie, cada uno debe seguir su camino y los demás, a menos que interfieran en nuestras vidas, deberíamos cerrar la boca y dejar de juzgar tanto. Desde aquí me comprometo a dejar desde ya de emitir juicios sobre la vida de los demás y romper con esa imagen de San Ronan, patrón de todos los cursis.

lunes, 17 de diciembre de 2007

Asertividad, lo llaman


La palabra mágica nombrada en todos los manuales de psicología práctica, y la clave de la mayoría de nuestros problemas de relación social: la asertividad. Es decir, la capacidad de expresar los propios sentimientos y opiniones sin achantarse, sin sentirse culpable o mal ni tampoco agredir al interlocutor. Expresarse con claridad, sin dejar que pisen tus derechos pero sin comerte a nadie por el camino, porque no se trata de eso.


Esta mañana, el destino, la vida, la casualidad o lo que fuera puso en mi mano la oportunidad de oro de, por una vez, hablar y hacer frente a un problema personal directamente: me quedé, por coincidencias que ahora no vienen al caso (y que yo mismo provoqué sin saber lo que esto originaría), a solas con la enfermera cuya presencia me altera tantísimo y me hace perder totalmente el norte. Todo era perfecto: estábamos en un terreno neutral, sin más gente alrededor, y había un poco de tiempo para hablar.


Le expresé mi inseguridad, mi aumento de torpeza cuando me sentía observado, y también, punto importante, le dejé claro cómo yo entendía que ella debía pese a todo corregir mis fallos y decirme todo aquello que hago mal, aunque yo no pueda evitar sentirme inseguro cuando lo hace y volverme un manojo de nervios. Uf... Seguramente me puse como un semáforo y di una imagen un poco patética, pero sabes qué, que me sentí orgulloso de mí mismo por haber sido capaz de dar este paso para mí tan grande. Ella también me habló con mucha claridad y me demostró (aunque yo ya lo sabía) que no es ningún ogro, simplemente está en el lugar del que enseña, y como bien me dijo, todo lo que no aprenda hoy serán cosas que no sabré cuando esté a solas en una planta de hospital. Lo sé =S


Para continuar con el día de subidón, unos minutos antes tuve un día muy bueno en la sala de extracciones de sangre, donde ocurrieronn dos cosas que me ayudaron a subir un poco la autoestima, que últimamente estaba anémica del todo:

-Una paciente dijo que qué bien, que había logrado acertarle la vena al primer pinchazo, cuando normalmente le tenían que pinchar una segunda vez. =D

-Otra paciente llegó con una actitud horrible a la sala, diciendo que estábamos yendo muy lentos porque habían puesto a dos "nuevos" (yo sí, pero mi compañera desde luego no era "nueva") y que a ella mucho cuidado con estar pinchándole varias veces porque se negaba en redondo. Le dije que sólo la pincharía si estaba seguro de palpar una vena, y si no pediría ayuda a mi compañera no-nueva. En fin, en el segundo brazo apareció la ansiada vena, y todo salió a pedir de boca al primer pinchazo ("ni siquiera me ha dolido", comentó con una inesperada sonrisa relajada después). Esto tuvo especial mérito, porque cuando me dio aquel ultimátum, el pulso se me descontroló por culpa de los nervios. Y sin embargo todo salió bien =)


Un poco más tarde hoy presencié algo bastante más triste, pero para no romper la nota positiva del post de hoy, que mira que es raro en este blog, pues no lo voy comentar. Otro día quizás hablaré de eso...

sábado, 15 de diciembre de 2007

El descenso continúa

Igual las personas que puedan leer este blog regularmente, se aburran por la repetición de temas... En parte, si me hice un blog, era por esto: porque necesitaba un sitio en el que expresar todas las cosas que me pasaban por la cabeza sin martirizar a la gente que me rodea, porque tienden a ser dos o tres cosas muy concretas y repetirse constantemente: el desamor, el desánimo y las 500.000 cosas que me causan miedo y ansiedad. También lo creé, para qué mentir, porque quizás escribiendo las cosas aquí en internet me sentiría menos solo pensando que tal vez alguien podía leerlas y entenderme. Y hace ilusión cuando alguien comenta algo que tú has escrito...

Así que en Internet soy repetititivo y hablo una y otra vez de las cosas que me preocupan, porque mientras estén ahñi yo necesito sacarlas al exterior de alguna manera.

La energía negra de la que hablaba en el anterior post sigue aquí envolviéndome y cubriendo casi cada cosa de mi vida. Esta mañana fui al Centro de salud donde cada mañana hago prácticas, y donde cada mañana mi autoestima va bajando y bajando y me voy deprimiendo más y más pensando que mi sueño, ese por el que he luchado dos años y medio, que me ha costado literalmente lágrimas en varias ocasiones, que ha costado un dinero importante a mis padres, un dinero verdaderamente notable, es quizá un error. Soy terriblemente torpe en todo en general, y en la enfermería no es excepción. Esta mañana, al saber que quizá yo le debería poner una inyección, una señora que me conocía de vista, me miró con rechazo y dijo que si tendría que ser yo el que se la pusiera. Que la anterior vez le había hecho muchísimo daño. No es la primera vez que alguien lo comenta.

Tal vez no pincho con la suficiente rapidez y convicción. Tal vez me falta un nosequé etéreo que algunas personas poseen de manera innata y otras, como yo, no. El caso es que hago daño. Extraer sangre, esa técnica que pensaba hacer bastante bien, resulta no ser tampoco mi fuerte. El otro día, una enfermera supervisora me dijo que le daba miedo cuando iba a pinchar. Enumeró la lista de cosas que hacía mal. Sé que ella opina que no tengo pinta de ser muy buen enfermero, y por eso cada vez que sé que me mira, me pongo horriblemente nervioso y mi grado de torpeza se multiplica por cien, hago todo al revés, me tiembla el pulso, cometo todo tipo de errores tontos... Yo también me daría miedo a mí mismo...

No puedo terminar ahora, así que luego sigo.

martes, 4 de diciembre de 2007

Energía negra


Energía negra. Me refiero con esto... a una sensación que llevo teniendo desde hace tiempo. Desde hace meses. Aproximadamente, desde que Damián me dejó.




En qué consiste la sensación... En que me veo envolviéndome en una espiral de pesimismo y oscuridad. Siento como si a mi alrededor hubiese un aura de energía negra que impide cualquier tipo de esperanza de volver a amar y ser correspondido. Sé que sueno dramático pero me siento así :(


En varias ocasiones ha surgido un rayo de luz en forma de posibilidad de volver a abrir mi corazón y sentir ese trocito de él que está completamente desaparecido. Y, tal cual ha llegado, ese rayito de luz se ha disipado al instante. Cada vez que he conocido a un chico que me hacía sentir algo, aunque fuera muy poco, una ligera atracción, las posibilidades de llegar un poco más lejos inmediatamente desaparecían. Me hice un perfil en una página, y de repente surgieron varias personas interesadas... Conocí a un chico cariñoso, dulce, en busca de pareja. Después de un día chateando y notándole eufórico por conocerme... Súbitamente ha cambiado de actitud, ya es más parco en palabras, ya me escrbe de manera más "reactiva" (vamos, que principalmente yo le hablo y él contesta) y en resumen noto claramente que por la razón que sea ha perdido el interés.




Igual que ese chico con el que hablé durante meses de todo lo habido y por haber, de lo mal que me llegué a sentir por Damián, de cómo me siento cuando salgo de noche, de cine, de comida... Y que cuando la relación se estrechaba más y más y faltaba un pasito por conocernos, desapareció. Ya no más llamadas, no más mensajes y nunca más verle en el messenger. Hasta hace unos días, en los que reapareció sin más y me dirigió brevemente la palabra para decirme cuatro palabras de cortesía absurdas después de todo lo que hemos llegado a hablar.




No sigo enumerando porque es aburrido y repetitivo, pero hay más. En definitiva, el esquema básico es que exceptuando a Terry, desde que Damián me dejó, sólo siento que un tipo de persona se ha interesado por mí: la que desea sexo.




Cuando se ha probado el sexo con amor, hacerlo sin amor es como una fotocopia en blanco y negro de una foto bonita. Es una necesidad biológica y no podemos vivir sin ella. Pero yo reconozco que me siento vacío y triste si la persona con la que comparto mi cuerpo de esa manera tan íntima se larga sin más después de haber acabado. Y a veces me temo que el día que deje de sentirme así, definitivamente perderé para siempre la capacidad de amar y sentir todas esas cosas irrepetibles que uno siente cuando piensa en esa persona.




Sumado a todo esto, aunque me había propuesto bajar el listón sobre lo que espero de mucha, de casi toda la gente que me rodea diariamente en clase y que a veces ingenuamente, o falsamemte, llamo "amigos", lo cierto es que a veces me noto lleno de rencor y decepción cuando pienso en ellos. Siento que cada uno va a sus cosas, que en definitiva a nadie le importa nadie excepto personas muy concretas, y que en cuanto terminemos las clases y nada "externo" nos una, cada uno se marchará a su esquina y cualquier atisbo de amistad será borrado. No puedo evitar comparar con mi anterior carrera, en la que hice amigos que hasta hoy conservo, de mejor o peor manera, y me doy cuenta de hasta qué punto las cosas son diferentes ahora y lo poquísimo que conecto con estos compañeros.




Fin del desahogo por hoy.

miércoles, 21 de noviembre de 2007

La atracción física y el amor


Después de un tema tan poético como el del último día, hoy toca algo muy concreto de mi vida actual. Lo voy a contar sin rodeos: desde que hace ya muchos meses tuve mi último desengaño sentimental, sentí un inmenso (y desproporcionado) dolor que me ha hecho sufrir en muchos momentos y que ha impregnado mi vida desde entonces, aunque lentamente parezca disiparse.


Me siento, hoy en día, como un ser asexual. Ni gay, ni hetero. No siento verdadera atracción por nadie. A veces veo por la calle a hombres que me parecen lejanamente atractivos (y ocurre poco a menudo), y es como si sintiera un lejano eco de algo parecido a la atracción. Algo muy débil. Quien lea esto puede pensar que soy un imbécil exigente a quien nadie le parece que da el nivel, pero no es así. De hecho, mis amigos se suelen sorprender del tipo de chico que me gusta, porque se aleja bastante del canon. No es tan raro: suelen entrar en el perfil de lo que se llama en el argot un oso, o sea, un hombre más bien grandote, sin depilar, quizás con barba y con aspecto varonil. Sé que gente con el mismo gusto que yo hay muchos, pero por alguna razón ninguno de ellos está a mi alrededor, y de ahí las caras de extrañeza de mis amigos. A muchos, los que me parecen guapos les resultan totalmente carentes de interés. Lo mismo me ocurre a mí con el prototipo de los demás: le veo y puedo entender que a otras personas les resulte Orlando Bloom atractivo, pero a mí me deja totalmente frío.


Damián era un perfecto prototipo de oso. Físicamente, aunque sea horrible decirlo, era quizás el hombre de mis sueños hecho realidad. Me cuesta imaginar a alguien que me pueda atraer igual o más (PERO tengo la esperanza de que así ocurra). Y que este cuerpo envuelva una persona noble, inteligente, culta y en quien poder confiar, pues es ya como el triple salto mortal.


Aproximadamente desde la primavera pasada, he hecho un nuevo amigo a quien aprecio enormemente y que me hacer sentir verdaderamente afortunado de haberle conocido. Es una persona asombrosa, y casi no me creo la suerte que tengo de que este chico inteligente, sensible, habilidoso, buena persona y con carácter me haya elegido como amigo, y es más, me considere uno de sus mejores amigos y... bueno, de cierta manera me ha dicho, rozando la explicitd, que me quiere. Ya no solo como amigo.


A ratos, he sentido como un arranque de sentimientos por, vamos a llamarle, Terry. Estoy seguro de que si yo y Terry comenzásemos a salir juntos, muchos de mis problemas y obsesiones con los anteriores intentos de pareja no existirían: sé que Terry me conoce bien tal como soy, me ha visto en momentos malos y buenos, me aprecia como persona por encima de todo lo demás que pueda sentir, y sé que es romántico y cuidadoso. En fin, podría estar seguro de él y por una vez no sentir que en cualquier momento me pegaré un hostión tremendo cuando Fulanito me conozca un poco más, se le pase la ilusión al tiempo que la mía aumenta, y corte conmigo en el momento de más vulnerabilidad. Terry no se aburre conmigo y me conoce de verdad... mucho más que otros que sin embargo me conocen desde hace más tiempo.


Pero... Terry no me atrae. No sé si quizás todo proviene del físico. Sé que suena tonto y superficial, pero si de ser sincero se trata, esto es así. Terry es un chico normal, que tiene bastante éxito a la hora de ligar. Pero la verdad cruda es que no es mi tipo de chico. Como dije antes, a veces, sin embargo, siento un arranque de sentimientos por él, y pienso que quizás estoy rcorriendo el camino inverso y me estoy enamorando de él puramente por la persona que es. Pero igual que este sentimiento surge... desaparece. Es como una oleada inconstante, viene y va. Quizás por mucho que a menudo se discuta, el físico importa totalmente, y una pareja no se puede cimentar sobre un vacío de "sentimientos físicos", por así decirlo. Por otro lado, Terry es un chico poco trasnochador, sano de costumbres, más centrado y menos bohemio y cervecero de los que me atraen siempre... Todo esto contribuye a hacerle menos atractivo a mis ojos.


No lo sé :(


La entrada de hoy termina sin sacar ninguna conclusión, porque no la tengo realmente...

lunes, 5 de noviembre de 2007

Elige tu nube


Recientemente descubrí que existen personas que se dedican a perseguir nubes. Así de poético... viajan por el mundo, sacan fotos de formaciones extrañas y bonitas, y las comparten. Algunos incluso usan aviones sin motor (planeadores?) para hacer surf sobre ellas. Una de las más bonitas y espectaculares es la Morning glory ("Gloria matutina", la han traducido... a mí no me gusta demasiado cómo suena la traducción...), que tiene forma de tubo, y se alarga a lo largo de kilómetros en un cielo vacío. Había una foto en el periódico este domingo, y era verdaderamente preciosa.

El cielo y las nubes en concreto son una de las pocas cosas bonitas de la naturaleza que podemos ver en cualquier sitio de la tierra, no cuesta dinero y no necesitas nada en especial para poder apreciarlo. Simplemete levantas tu cabeza por encima de los edificios y los árboles y... ahí está. Puede ser que te guste mucho una nube concreta, o una disposición de todas ellas en el cielo en un momento determinado. Si esto pasa, puedes sacarle una foto, quizás, o grabarlo en tu memoria. Pero en ambos casos, en realidad no podrás poseer eso que aprecias, y muy pronto desaparecerá para siempre.

Igual que las cosas que amas en la vida cotidiana.

Puede ser que las nubes duren menos tiempo del que duran la mayoría de las personas que queremos, de las situaciones en las que estamos felices en nuestra vida, pero en definitiva por mucho que ames algo, un día ya no estará. Vamos por nuestras vidas buscando cosas que nos hagan felices: amigos, familiares, esa persona, un trabajo que nos llene, una casa bonita en la que vivir, tiempo para hacer lo que te gusta; igual que los cazadores de nubes van buscando la combinación de condiciones climatológicas que hacen surgir la nube que desean ver. Y cuando alcanzamos esos momentos de felicidad absoluta, lo único que podemos hacer es cuidarlos lo más posible, y sacarles una foto en nuestra mente. Porque hagamos lo que hagamos, un día se marcharán.

Ya ves, hoy ha tocado una entrada poética y un poco melancólica. Aquí, fotos y vídeos de nubes:

http://www.youtube.com/watch?v=e0kkIUozMEE

http://www.cloudappreciationsociety.org/

jueves, 18 de octubre de 2007

Si llueve todos los días


If it rains every day
will you sink, will you swim?


Así dice la letra de una canción de Perry Blake, How Can The Knower Be Known. Es una canción muy melancólica. ¿Te hundirás, o nadarás?


Hoy es uno de esos días en los que me siento como dice la canción. Estamos en una época de lluvias torrenciales. Llego a casa con la ropa empapada, los zapatos mojados. En mi cuarto, por haber dejado la ventana abierta, también estaba todo mojado.


Esta mañana en las prácticas de mi futuro trabajo, me sentí tonto, torpe, como un niño de tres años metido en el cuerpo de un adulto de 27. Empezó con errores concretos, y poco a poco noté cómo iba cayendo más abajo, cómo me iba empequeñeciendo. En un determinado momento, el compañero de trabajo que me gusta, pasó a mi lado y me dio una palmada de ánimos en la espalda. Habría querido romper a llorar y decir que ya sé que soy un torpe y que parezco idiota, corto, como si me faltara un hervor.


Cuando era pequeño, era asmático, y cualquier gripe o resfriado desembocaba en asma irremediablemente. Lo que empezaba con fiebre y malestar, acababa conmigo sentado con las manos sobre la rodillas, luchando por coger aire. Ahora, de adulto, de una manera parecida, los días malos siempre desembocan en recordar a Damián. De repente hago balance de mi vida y me parece que es un verdadero desastre. Me desenvuelvo fatal en el que será mi futuro empleo

en teoría, y fuera de ahí no es que todo vaya mucho mejor. Es normal que Damián me dejara, quién querría salir con alguien tan soso y tímido? Con tan poco mundo? Tan estúpido para todo lo que no sean dos o tres campos?


Sé que no debería, pero cuando analizo lo desastroso que es mi historial sentimental, y lo comparo con el de la mayoría del de los que me rodean, pienso que algo falla estrepitosamente en mí. Casi todos tienen pareja, e incluso cuando cortan con esas parejas, en cuestión de días les surgen nuevas oportunidades.


En fin, la pregunta es si algún día superaré esto y dejaré de echarle menos, y de sentir que tengo un agujero por dentro que no se termina cerrar nunca.